Alberto Martín Álvarez

Arbitro de Primera División
 

Alberto Martín


Dentro del controvertido, y de rabiosa actualidad, mundo del fútbol, ya han desfilado por nuestras páginas de «La Sirena de Aragón», dos jugadores del Real Zaragoza de elite, como Rafael Teresa y José María Encontra, pero hoy tenemos con nosotros a un personaje encargado de impartir justicia deportiva, durante los encuentros. Se trata de nuestro compañero, Alberto Martín Álvarez, arbitro de primera división durante muchos años.

Pero antes de entrar de lleno en este apasionante tema, le queremos preguntar a nuestro amigo Alberto sobre su trayectoria profesional desde el punto de vista bancario.

Entré a trabajar en el Banco de Aragón el año 1942, de botones. Al año siguiente, me presenté a unas oposiciones, aprobándolas, y durante un año fui «chupatintas» aspirante, pasando, al año siguiente, a ser auxiliar, ascendiendo por antigüedad en el escalafón hasta que, en el negociado de cuentas corrientes, accedí a la categoría de Jefe de Sexta. Presté mis servicios en este banco durante veintisiete años, cogiéndome la absorción del Banco Central, al que pasé a pertenecer. Pero al establecerse en Zaragoza una sucursal de la Banca March, pasé a pertenecer a su plantilla con la categoría de Jefe de Cuarta en grupo A, siendo apoderado. Esta entidad de crédito fue cambiando de nombres, pero yo pertenecía a ella hasta los sesenta y dos años en que obtuve mi jubilación, y ésta fue mi trayectoria bancaria.

Nuestra siguiente pregunta es obvia. ¿Cómo te vino la afición al fútbol y, por supuesto, al arbitraje?

De siempre, me ha gustado el deporte, practiqué el fútbol y, sobre todo, el atletismo, lo que me sirvió para estar muy preparado físicamente. Con respecto al arbitraje, en principio fue un hobby y empecé a los dieciocho años, ya que tenía un hermano, dos años mayor que yo, que era árbitro de regional. Entré en el Colegio de Árbitros y poco a poco fui avanzando en el escalafón, aunque siempre he sido consciente de que el árbitro, para una mayoría, es el garbanzo negro del fútbol. Fui árbitro hasta que hice la edad reglamentaria de cuarenta y siete años, que fue en la temporada de 1872-73, por supuesto en Primera División.

¿Seguiste después en algún aspecto relacionado con el arbitraje?.

Estuve, dos años, parado, pero luego ingresé en el Colegio de Árbitros, como directivo, y en la labor de formación de chicos jóvenes. Hace dos años lo dejé definitivamente para que venga savia nueva. Lamentablemente, no hay en la actualidad mucha vocación y, paradójicamente, cada vez hacen falta más árbitros por la masificación de partidos.

¿Nos puedes facilitar las temporadas que estuviste en cada división?.

Después de hacer el cursillo, en el año 1949, y ser meritorio, estuve muchas temporadas en tercera división, no sabría decirte cuantas. En segunda división, fueron dos y, ya ascendí a primera, donde permanecí doce años en activo hasta la edad reglamentaria.

¿Llegaste a ser árbitro internacional?.

Juez de línea si, pero aunque me ofrecieron la internacionalidad como árbitro, fue por una serie de circunstancias que no vienen ahora al caso y que te contaré fuera de la entrevista, y me negué rotundamente.

En tantos años habrás conocido a muchos jugadores.  ¿Tienes, el recuerdo de algún futbolista que, por su carácter o forma de ser, te impactara de alguna forma?.

Si no, amistad, después de compartir tantos momentos balonpédicos, si ha existido ese contacto de colegas; podríamos decir que unos le pegaban patadas a la pelota y otros tocábamos el silbato. He conocido a unos que eran buenos como futbolistas y, otros, buenos como personas, pero no voy a citar nombres, porque, quizás podría obviar a alguno que se lo mereciera más que otro.

De compañero de arbitraje, yo creo que si, que podrías citar a alguno

Cuando yo empecé, había auténticos maestros, de los que aprendí mucho. En Aragón ha habido grandes árbitros. Voy a citar, en primer lugar, a Julián Arqué Martín, internacional y apoderado de Banco Hispano Americano; Julián Rey Martínez, Ricardo Lacambra -también del Hispano-, José Luis Gaspar Forcen del Banco Central. Como verás, hay mucho empleado de banca con vocación de árbitro. Muy entrañable es mi amigo José Luis Villalba Arlegui, trabajábamos juntos en el banco y empezamos juntos en el arbitraje, fue muchas veces conmigo de juez de línea. Otro gran árbitro internacional aragonés es Adolfo Bueno Perales. Del resto de España, conservo grandes recuerdos de Juanito Gardeazábal, Gómez Arribas, Ramón Azón, y tantos otros amigos. Seguro que me he dejado alguno, que me perdone. En esto del arbitraje se hacen grandes amigos y todos nos ayudamos.

¿Después de tantos años en el arbitraje de elite, seguro que nos podrás contar alguna anécdota que te haya sucedido.

Algunas desagradables, sobre todo en regional, porque somos el patito feo de este deporte, sólo nos faltaba vestir de negro, aunque ahora afortunadamente les ponen «colorines» en la indumentaria. He salido custodiado por los guardias en muchas ocasiones; en segunda división, una vez fui detenido y pasé la noche en comisaría, por orden del gobernador civil de la zona insular en cuestión y, nos cancelaron los billetes de avión por alteración del orden público. Todo, porque estaba bien situado y concedí gol al equipo visitante, en un balón que había pasado totalmente la línea. Algunos jugadores del equipo local, me visitaron en comisaría y reconocieron la legalidad del gol.

Para relajar un poco la entrevista, en tono jocoso, también te diré que, en una ocasión, me tocó pitar un partido que duró dos años. No te sorprendas, porque el primer tiempo se jugó el treinta y uno de diciembre por la tarde y, como llovía a cántaros, se suspendió el partido y, el segundo, empezó a las doce de la mañana del primero de enero del siguiente año.

Con la televisión, que capta todas las jugadas que se producen desde distintos lugares y de una forma nítida ¿Es más difícil arbitrar ahora que antes?.

Arbitrar es muy difícil antes, ahora y en el futuro. Pero lo que llaman el «problema arbitral» no tiene remedio. Es cierto que la televisión aclara muchas cosas, pero se nos analiza desde un prisma muy partidista.

Al hilo de lo antes expuesto ¿Es Alberto Martín Álvarez, partidario de nuevas técnicas innovadoras, como la informática y otros medios sofisticados para ayudar al árbitro en su labor de juez?

Todo lo que sea facilitar que el fútbol sea un gran espectáculo -que algunas veces no tiene nada que ver con ello- me parece bien, pero para eso están los «sabios» de los organismos oficiales federados. Perdona, pero no me quiero aventurar a darte una respuesta concreta.

¿Qué opinas del nivel arbitral actual y el de tu época?.

Creo que se ha mejorado mucho. Ha habido mucha «universidad» en el arbitraje; desde el punto de vista cultural, al físico, está mucho mejor. Ahora bien, los problemas seguirán existiendo mientras se nos siga considerando los malos de la película. Yo recomiendo a los jóvenes, sobre todo, mucha humildad y capacidad de aguante.

¿Eres partidario de la profesionalización total de árbitro?.

A mí, personalmente, no me ha gustado nunca. Al que es mal árbitro, en definitiva lo echan. En mi época, teníamos que justificar unos ingresos de supervivencia económica al margen del arbitraje.

Recientemente, se ha publicado, que un árbitro internacional, se retira del fútbol por haber recibido amenazas de muerte ¿No se están sacando las cosas de conte4xto y entre todos estamos creando un monstruo deportivo difícil de controlar?.

Tienes razón, yo creo que esto se ha salido ya de madre. Este chico que citas es un árbitro sueco que es amigo mío y que ha arbitrado en Zaragoza. Él quería continuar, pero teme por su familia y lo tiene que dejar.

¿Qué opinas de la tan manida frase de la falta de unificación de criterios entre los árbitros?.

Las normas están bien dictadas por el Comité Nacional de Árbitros y siempre han existido numerosas reuniones para la unificación de criterios dentro del reglamente futbolístico, pero cada árbitro tiene su personalidad y está el agravante de la decisión en una décima de segundo.

¿Asistes a los partidos de fútbol?.

Me gusta sentarme en la grada, aunque a veces, por diversas circunstancias, me enfado porque, como me conoce mucha gente, algún desaprensivo se pone a hablar mal del árbitro gritando, con el único ánimo de ofender o de calentar la sangre. Además tengo ya setenta y nueve años y se me hace un poco duro asistir cuando hace mal tiempo.

Nuestro amigo nos ha dado una auténtica clase magistral y, como hacemos siempre, le invitamos a que nos cuente lo que quiera antes de terminar la entrevista.

Siempre se queda algo en el tiempo, y además, en esta profesión, siempre hay algún mal recuerdo o el mínimo resentimiento a alguna actitud grave sucedida en el pasado, pero lo mejor es olvidar y rememorar los buenos momentos, que también los hubo y afortunadamente en demasía. Agradecer también vuestra deferencia hacia mí, invitándome a esta entrevista, aunque ya sabéis que no soy muy amigo de someterme a ellas, pero quiero mucho al Club del Banco y a todos vosotros. Como final quiero decir, y dejarlo en el éter, que «LOS ÁRBITROS NUNCA SE VENDEN»

Como un caballero que es, Alberto Martín Álvarez, no ha querido profundizar demasiado en ese contubernio que es el fútbol profesional, donde tantos intereses creados existen y, donde las cifras de dinero que se mueven, son astronómicas y, naturalmente, el problema arbitral es muy grave y requiere una solución urgente. Le agradecemos profundamente su visita y es un auténtico placer el contar con su amistad de siempre.

Por Leandro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *