José María Encontra Tolosana

El magnífico de la banca y del fútbol
 

José María Encontra


Para todos representa un gran orgullo, el tener por compañero y, también amigo, a un futbolista que fue uno de los integrantes de los, para muchos, el mejor equipo que ha tenido el Real Zaragoza en toda su historia: «LOS MAGNÍFICOS».

Nuestro héroe es José María Encontra Tolosana, que cuando abandonó la práctica del fútbol de elite, muy castigado por las lesiones, a los veintisiete años, pasó a pertenecer a la plantilla del Banco de Santander por la puerta grande, ya que ingresó como Director de Sucursal. En la actualidad, se encuentra en situación de prejubilado y como tiene bastante tiempo para el ocio, nos hemos permitido la libertad de citarlo en nuestro Club para realizarle una entrevista -el personaje lo merece- y, José María, hombre extrovertido y de fácil verbo, ha accedido gustoso.

¿En qué Agencias del Banco estuviste ocupando ese puesto de responsabilidad?.

Pues, empecé en Torrero, donde estuve diez años, luego pasé a la Agencia de Madre Vedruna-León XIII y estuve otros diez años, posteriormente, volví otra vez a Torrero y permanecí cuatro años hasta que me llegó la jubilación.

José María Encontra tuvo la gran responsabilidad de ser jugador de fútbol de Primera División, durante mucho tiempo, y a gran nivel. Nuestra siguiente pregunta es obvia ¿Cómo empezó su afición al fútbol y cuales fueron los inicios como jugador?

Estudié el bachillerato con los clérigos de «San Viator», que fueron los que me inculcaron mi afición a este noble deporte, y, como me vieron cualidades, a los catorce años pasé al juvenil del Real Zaragoza, ya que en aquellos años no existía la categoría de infantil, y jugabas ya con chicos de diecinueve años, y allí estuve hasta los dieciocho años, que me pasaron al equipo filial, que entonces se llamaba «El Juventud». Allí estuve un año y, al año siguiente, me cedieron al «Sporting de Gijón».

¿Cuánto tiempo estuviste jugando como cedido en el «Sporting de Gijón»?.

Un año. Al año siguiente, junto a José Luís Violeta, nos cedieron al «Calvo Sotelo de Puertollano», donde permanecí otro año, y ya, definitivamente me admitieron en la primera plantilla del Real Zaragoza.

¿Cuál fue la trayectoria de tiempo como profesional, en la plantilla del Real Zaragoza?.

Fue de seis años. Ya que tuve una infección de garganta que me afectó a las dos rodillas, que se me quedaron enquistadas, y me las tuvieron que abrir las dos, sufrí mucho. Concretamente, permanecí en el Real Zaragoza hasta el año 1977 y, posteriormente, nos traspasaron, al «Recreativo de Huelva», a Sigi, Villacampa, Gozalo y a mí.

Tuviste la gran satisfacción, creo, de pertenecer al equipo en su época más gloriosa, la de «Los Magníficos».

Jugué junto a todos ellos. Cuando pasé al equipo, junto a Violeta, del equipo filial, es cuando llegó Marcelino, que estuvo un tiempo sin jugar, casi dos años, ya que el delantero como titular era Murillo.

A pesar de tener como compañeros a los Cinco Magníficos y ocupar plaza como extremo izquierdo, creo que fuiste muchas veces titular en el equipo.

Ya sabes que en Zaragoza, al jugador de la cantera se le exige demasiado, pero tuve una muy buena racha cuando estaba de entrenador Roque Olsen. También, tuve la desgracia de que, en aquella época, no existían los cambios durante el partido y había una alineación titular, con un equipo muy compacto y con un gran espíritu de sacrificio, que llegaban a jugar hasta lesionados.

¿Qué entrenadores has tenido en tu trayectoria como jugador?

A César, en dos ocasiones, a Roque Olsen, a Luis Hon, con el que ganamos el «Trofeo Carranza», a Ramallets y a Daucik.

¿Qué títulos ha obtenido, José María Encontra, como jugador del Real Zaragoza?

Pues, la «Copa de Ferias», que se disputó la final en Barcelona con muy poco público, el «Trofeo Carranza» y dos «Copas del Generalísimo».

José María Encontra, era un extremo izquierda muy rápido, de los que corría la banda hasta el banderín de corner o se iba derecho como una bala al poste de la portería. Aunque llevabas el número once a la espalda, como Carlos Lapetra; erais jugadores con distinta concepción del juego y, por supuesto, compatibles en el terreno de juego ¿Verdad?

Si, Carlos Lapetra, era muy distinto a mí. Su estilo de juego era el de un extremo retrasado que jugaba como centrocampista. Fue un precursor, iniciaba la jugada desde atrás, de una forma muy anárquica. Para mí ha sido uno de los mejores jugadores españoles de todos los tiempos. Naturalmente que éramos compatibles y, de hecho, hubo un año que jugamos dieciséis partidos juntos. Yo era también un jugador bastante polifacético y cuando, alguno de ellos no jugaba, me acoplaba perfectamente a cualquiera de los dos extremos de la delantera.

Yo, llevo muchos años siendo socio del Real Zaragoza -ahora abonado-, tengo el número 828, y presencié, en La Romareda, la carrera balompédica de José María Encontra. En otra época y bajo otras circunstancias, con otros compañeros de equipo, que no hubieran tenido la enorme calidad técnica de los cinco magníficos; por ejemplo, en la liga actual ¿Hubiera hecho, José María Encontra, una carrera más prolífica en el mundo del fútbol?

Aunque yo tenía tres años menos que el menor de ellos, es que eran jugadores totalmente consagrados. Canario había sido campeón de Europa con el «Real Madrid», Santos y Villa eran internacionales y Marcelino y Lapetra fueron campeones de Europa con la Selección Española. Era muy difícil meterse en esa delantera y yo, sin ningún animo de pedantería, jugué muchos partidos junto a ellos y, tengo que confesar, que todos me trataban con mucho cariño cuando entraba en el equipo. Con respecto a si en otra época podía haber jugado más, no te puedo decir. Es muy difícil el profetizar.

¿Sigues teniendo algún contacto de amistad o de relación con estos grandes jugadores?

Eso no se pierde nunca. Sobre todo con los que permanecen en Zaragoza, como Reija, Violeta, Pais o Canario. A Villa lo veo menos, aunque la peña «Los Magníficos», a la que , por supuesto, pertenezco, le va a hacer, en breve, un homenaje, ya que no hace mucho estuvo delicado de salud.

El fútbol que se practicaba cuando tu jugabas ¿era distinto del actual?

Totalmente, ha cambiado hasta el material deportivo. El nuestro era un equipo que se hizo bajo unas circunstancias muy especiales, se practicaba un fútbol brillante de alto espectáculo. También existía una camaradería difícil de igualar actualmente. Especialmente, contribuyó mucho a todo esto, el Presidente que teníamos, Don Waldo Marco.

¿Cree, José María Encontra, que la época que le tocó vivir como futbolista de elite, ha sido la más importante de toda la historia del «Real Zaragoza»?

No soy yo el más indicado para decirlo, pero es muy raro encontrar un equipo de esas características ahora. Como te he dicho antes, jugadores como Lapetra y Marcelino ganaron la copa de Europa de Selecciones, con el célebre gol de cabeza de Marcelino a Rusia. Lo que sí es cierto, que llenábamos cualquier campo al que íbamos, en España y fuera de ella.

Nos han comentado, durante esta entrevista, que una grave lesión truncó tu carrera deportiva. En el aspecto de la medicina deportiva ¿se ha avanzado mucho?

Afortunadamente, muchísimo. Yo estuve cuatro años, sin que supieran diagnosticarme lo que tenía. Me decían que era «bursitis» -el mal de las monjas-y eran unas anginas infecciosas que me producían reuma en las articulaciones, sobre todo en las rodillas, que me hacían salir al campo muy mermado de facultades. Estoy convencido de que en las circunstancias actuales no hubiera sucedido aquello.

José María Encontra, sigue en «La Romareda» el panorama futbolístico actual, o está desligado del fútbol.

En absoluto. El «Real Zaragoza» es el equipo de mi alma y lo sigo y lo apoyo, vaya a donde vaya.

¿Qué opina, Encontra, del Real Zaragoza actual?

Al principio de la temporada, se crearon unas ilusiones muy altas, dijeron que iban a clasificarse para Europa y, como los resultados no acompañaron, el equipo se desinfló un poco, pero ha cogido las riendas de nuevo y ya está muy asentado.

¿Ha tenido algo que ver nuestro común amigo, Víctor Muñoz

Por supuesto, Víctor, es un chico que está preparadísimo y que puede llevar al «Real Zaragoza» a cotas muy altas, pero le hace falta tiempo y que le dejen trabajar. Ha cogido al equipo en un estado anímico muy peligroso.

Después de «colgar las botas» ¿Ha seguido, Encontra, de alguna manera ligado al fútbol?

En el año 1974, me saqué el título de «Entrenador Nacional» junto a Peiró, Luis Costa, Gento o Luis Aragonés, pero me surgió la oportunidad de entrar en el Banco de Santander y, tengo que confesar, que no me arrepiento en absoluto de la decisión que tomé, aunque tuve que trabajar muy fuerte y muy duro. El Banco nos hacía cambiar todos los años de piel como las serpientes; ¡Ja, ja, ja!… Pero era un trabajo que me gustaba, aunque había mucha presión. Veintiséis años de mi vida los he dejado como bancario.

¿Nos puedes contar alguna anécdota como jugador del «Real Zaragoza»?.

Muchas, porque como he dicho anteriormente, existía una gran convivencia en el equipo. En una ocasión, que íbamos a jugar a Sevilla, le comenté a Yarza que nunca había estado en esa ciudad. Al día siguiente, por la mañana, me llamaron a la habitación del hotel para que bajara y en la puerta, me estaban esperando, Carlos Lapetra y Villa, en un coche de caballos, y me dieron una vuelta por Sevilla. Visitamos «El Parque de María Luisa» y terminamos en la calle de «Las Sierpes» en un bar, donde comimos unas cigalas esplendorosas, bien regadas con excelente cerveza. No me dejaron pagar nada y me trataron como a un rey, fue un detalle muy bonito.

Compañerismo total y gran madurez, a pesar de ser tan jóvenes, yo creo que aún pervive en el mundo del deporte y del fútbol en la actualidad.

Sí, el futbolista de elite tiene que madurar muy pronto y tener un espíritu de sacrificio grandísimo, que le sirve, posteriormente, cuando termina tan joven su carrera deportiva. Por eso, el futbolista, es muy raro que se convierta, posteriormente, en un fracasado, aunque siempre, como todo en la vida, hay excepciones.

Ya nos despedimos de nuestro amigo con un excelente sabor de boca. El fútbol, le dio la oportunidad de conocer a mucha gente y muchas tierras y, posteriormente, en su actividad bancaria, ha dejado a sus compañeros y amigos ese patrimonio de grandes virtudes, siempre dentro de una mentalidad de buen deportista y excelente persona. En el próximo partido, seguramente, nos veremos en «La Romareda», ese estadio donde tanto sufrimos, pero donde también obtenemos grandes alegrías, sobre todo, los que vivimos la época de José María Enconta Tolosana.

Por Leandro

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