Asociación de amigos del Camino de Santiago de Zaragoza

Camino de Santiago de Zaragoza

 

 


Desde el inicio de la creación de «La Sirena de Aragón«, en nuestro apartado de entrevistas, han desfilado los más diversos personajes, cuyas actividades son de lo más variopinto; pero, en esta ocasión, hemos invitado a los componentes de una asociación cultural que dedica su actividad a un sentimiento de solidaridad digno de encomio: «La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Zaragoza«.

Muchos son los compañeros pertenecientes a la misma, aunque no todos, por razones de salud o de edad, son los que se pueden permitir el placer de totalizar la ruta. Yo, en mi modestia, puedo decir que ya pasados los setenta años, me inicié y disfruté de parte del «camino«. Admiro a compañeros como Paco Agudo, al que conocí hace cincuenta años, y a Antonio Garralaga, Ángel Paradera y otros, que caminan más por el norte de España que por las calles de Zaragoza.

Para que, cumplidamente, nos hables de este apasionante tema, compartimos una mesa en nuestra sede social, con una representación de esta Asociación, que además son compañeros nuestros y miembros del Club: El Presidente, José Ramón Barranco del Amo, Luis Miguel Bona Trigo, antiguo componente de la Directiva y hombre curtido por esos divinos senderos, y Rafael Navarro García, pintor de excepción, Presidente de la Asociación de Amigos de la Capa y peregrino neófito, pero que está encontrando un sentimiento espiritual nuevo.

La primera cuestión que planteamos es obvia y se la realizamos a José Ramón Barranco ¿Qué son los «Caminos de Santiago» y, por supuesto, sus orígenes?.

Son incontables pero hay una frase que los define: «El Camino de Santiago empieza en la puerta de la casa del peregrino». Pero el camino histórico es el que se denomina «camino francés«, que entra en España, bien por Roncesvalles, o bien por el Somport. El de Somport, es el que entra en Aragón, en la denominada vía tolosana, aunque hay otros diversos como el Camino Jacobino del Ebro que viene desde Tolosa.

Vamos a remontarnos al pasado histórico y, como tenemos la suerte de contar con Luis Miguel Bona, hombre que atesora una gran erudición al respecto y que además posee un fácil verbo, le rogamos que nos hable de los orígenes ancestrales del tema que nos ocupa.

De todos es sabido que Santiago fue uno de los discípulos más íntimos de Cristo. Santiago fue decapitado por Herodes Agripa, entre el año cuarenta y uno y cuarenta y tres, arrojándose su cadáver a un vertedero para evitar que sus seguidores se hicieran con él, pero consiguieron rescatarlo y se embarcaron en una barca sin gobierno en el puerto de Jaca, arribando a las costas de Galicia. anduvieron errantes durante algún tiempo huyendo de la persecución del rey Rugio, ero la reina Lupa, en principio de instintos lividinosos, se compadece de ellos y les cede un solar próximo a su palacio.

Allí queda establecida una primera capilla que, posteriormente, Alfonso I el Magno, engrandecerá. Termina la leyenda, por las conquistas celtas, y transcurren los siglos hasta que, una noche, un monje observa unas luminarias y da cuenta de este fenómeno paranormal al Obispo de la Diócesis, el cual ordena realizar una excavación y aparecen tres catafalcos que se identifican como los de Santiago y sus dos discípulos y se comunica el acontecimiento al rey, Alfonso II el Casto, el cual se desplaza al lugar de los hechos, lo que constituye el primer camino de peregrinación. El prodigioso descubrimiento es puesto en conocimiento del Papa, que promulga una bula dando a conocer el descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago. Estos sucedidos últimos acaecieron sobre el año 822, y a partir de aquel entonces empieza el fenómeno de la peregrinación, primero por vecinos de localidades limítrofes y posteriormente, a través de los ciclos épicos carolingios, a toda Europa. Los siglos XI y XII fueron los más prolíficos, calculándose que durante este período se desplazaron a Santiago más de doscientos millones de peregrinos.

Lo que nos ha contado nuestro amigo Luis Miguel no son unos hechos, sino una auténtica clase de historia. Pero volvemos con nuestro amigo José Ramón Barranco para que nos explique ¿Qué es la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Zaragoza?.

Se fundó el año 1987. Fue éste un año muy importante, porque en el mismo se celebró en Jaca el primer Congreso Internacional de Asociaciones del Camino de Santiago y nacimos a través de esta contingencia. En diecisiete años de vida, hemos ido creciendo y en la actualidad somos setecientos setenta asociados. Una de nuestras misiones principales es la de atender a los peregrinos y, nosotros, les facilitamos la necesaria credencial y todo tio de asesoramiento. Otro aspecto que nos ocupa es el de mantener en Aragón el camino bien conservado y señalizado. También celebramos, todos los años, unas jornadas culturales donde se imparten conferencias, hacemos un concurso fotográfico, celebramos la fiesta del Apóstol, el día veinticinco de julio, y tratamos que las instituciones nos apoyen en el mejoramiento del camino, aunque bien es cierto que con resultados poco halagüeños.

Al hilo de las respuesta, vamos a centrarnos en un tema muy misericordioso y altruista, que es la hospitalidad y ayuda al peregrino durante el camino. Nos contesta, José Miguel Bona.

Yo me precio de ser hospitalero voluntario y estamos encuadrados en un grupo nacional que presta sus servicios en los albergues, encargándonos de su provisión de víveres y enseres, llegando hasta incluso a cocinar los alimentos que son de menester. Mientras haya albergues bien atendidos pervivirá el camino, ya que, concretamente, en épocas pasadas, sobre todo durante la desamortización de Mendizábal, que embargó las propiedades de la Iglesia, que era la que se ocupaba de los albergues, languidecieron las peregrinaciones. Yo estoy muy orgulloso de mi misión y de poder facilitar a los caminantes un techo, una litera donde dormir y, sobre todo, nuestro apoyo y nuestra incondicional ayuda dentro de nuestras posibilidades.

Del Presidente de la Asociación y de un hospitalero y veterano peregrino, pasamos a uno muy reciente, Rafael Navarro. Le rogamos que nos hable de sus recientes experiencias y de esa dureza del camino.

Éste es el primer año que he hecho el camino y próximamente lo voy a volver a repetir, pero las sensaciones que he experimentado son profundas y enriquecedoras. Yo las llamaría casi místicas. La sensación de cansancio es grande, pero la paz del descanso y de la soledad es indescriptible, no se puede expresar con palabras, hay que vivirlo, valoras los pequeños detalles que pasan desapercibidos en la vida cotidiana. Además reinan la camaradería y las buenas relaciones humanas.

José Miguel y José Ramón corroboran las ensoñadoras sensaciones de Rafael, pero el tiempo pasa inflexible y tenemos que interrumpir nuestra tertulia, ya que en esto se ha convertido la entrevista, aunque nos gustaría que su Presidente, José Ramón Barranco, la despidiera con unas últimas palabras.

Solamente invitar a los lectores de «La Sirena de Aragón» a que realicen el Camino de Santiago, y si no lo pueden efectuar completo, por las limitaciones de edad o de estado físico, que hagan algún tramo, yo les garantizo que no se arrepentirán nunca, por algo se le ha concedido recientemente el Premio Príncipe de Asturias a la concordia 2004. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad; no solamente es edificante, desde el punto de vista místico y cultural, sino por la apreciación de nuestra maravillosa naturaleza, con esos amaneceres y atardeceres que nos hacen encontrarnos con lo más profundo de nosotros mismos. Hacedlo, será una de las experiencias más gratas de vuestra existencia.

Agradecemos profundamente a nuestros compañeros sus palabras. Y sólo me resta ahondar en todo lo que han expuesto e incidir en la invitación. Mi gratificante experiencia lo confirma.

Por Agustín de Vicente Salesa

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